Stoke Space capta 1.000 millones y fija el primer vuelo de Nova Pathfinder para 2027
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Claves de la noticia
- Stoke Space ha cerrado inicialmente una Serie E de 1.000 millones de dólares y eleva su financiación acumulada a 2.300 millones.
- Nova Pathfinder mantiene como objetivo su primer vuelo orbital a comienzos de 2027.
- La compañía también desarrolla Nova Block 2, un vehículo reutilizable de 15 toneladas a órbita baja previsto para 2029.
La nueva financiación permitirá a Stoke Space preparar el debut orbital de Nova Pathfinder, ampliar producción e infraestructura y acelerar una versión de mayor capacidad. La compañía intenta demostrar en vuelo una arquitectura concebida para recuperar tanto la primera como la segunda etapa.
Una ronda para volar y ampliar capacidad
Stoke Space anunció el 8 de septiembre el cierre inicial de una Serie E de 1.000 millones de dólares. Point72 Ventures y Spark Capital colideran la operación, en la que también participan General Innovation, Glade Brook Capital, US Innovation Technology, Washington Harbour Partners, Woven Capital, Y Combinator y otros inversores. Con esta ronda, la empresa cifra en 2.300 millones de dólares el capital obtenido desde su creación.
El dinero no está destinado únicamente al primer lanzamiento. La compañía lo distribuirá entre el desarrollo de sus tecnologías de reutilización, la fabricación, los ensayos y las instalaciones necesarias para lanzar y recuperar vehículos con mayor frecuencia. Stoke también está ampliando su centro de pruebas de Moses Lake, en el estado de Washington, y la infraestructura de lanzamiento y procesamiento en Cabo Cañaveral.
La escala de la inversión tiene dos lecturas. Proporciona recursos para ejecutar varios programas en paralelo, pero también eleva las expectativas antes de que el sistema haya alcanzado la órbita. Por ahora, la reutilización completa de Nova sigue siendo un objetivo de diseño que debe demostrarse mediante vuelos y recuperaciones repetidas.
Pathfinder será la primera prueba orbital
Nova Pathfinder es la configuración inicial de vuelo. Stoke la presenta como un lanzador de carga media capaz de transportar 2.500 kilogramos a órbita baja. Su función no se limita a validar componentes: está diseñado para llevar cargas reales mientras pone a prueba en conjunto los motores, el escudo térmico, la aviónica, el software y los procedimientos de recuperación.
El calendario oficial sitúa el primer lanzamiento orbital a comienzos de 2027. La empresa no concreta un trimestre ni afirma que vaya a dedicar otros 18 meses al ensamblaje, dos precisiones que serían incompatibles entre sí desde septiembre de 2026. Después del debut, Stoke planea realizar varias misiones de Pathfinder durante 2027 y 2028 para acumular datos de vuelo.
La primera etapa emplea siete motores Zenith de combustión escalonada de flujo completo alimentados con oxígeno líquido y gas natural licuado. La etapa superior utiliza el motor Andromeda, hidrógeno y oxígeno líquidos y un escudo térmico metálico refrigerado activamente. Durante la reentrada, el hidrógeno también actúa como refrigerante al circular por la base térmica antes de alimentar el sistema de propulsión.
La recuperación de la etapa superior concentra el riesgo
Recuperar una primera etapa ya es una operación exigente; devolver una etapa que ha alcanzado velocidad orbital añade cargas térmicas y energéticas mucho mayores. Stoke integra las cámaras de empuje alrededor del escudo refrigerado para que propulsión y protección térmica compartan parte de la arquitectura. Pathfinder deberá comprobar si esa solución resiste el vuelo, la reentrada y una preparación posterior compatible con la reutilización rápida.
La empresa realizó en 2023 una prueba de despegue y aterrizaje vertical con Hopper, su demostrador de etapa superior. Ese ensayo respaldó el concepto de control y aterrizaje, pero no equivale a una reentrada orbital. La diferencia es esencial: el valor del programa dependerá menos de un único lanzamiento exitoso que de la capacidad de recuperar hardware y volver a utilizarlo con una carga razonable de inspección.
Block 2 separa la demostración del producto de mayor escala
La ronda también financia Nova Block 2, una configuración con capacidad anunciada de 15 toneladas a órbita baja y una cofia de cinco metros. Stoke prevé su primer vuelo en 2029. Esta versión conservará los principios de propulsión, construcción y recuperación probados por Pathfinder, pero duplicará de siete a catorce los motores Zenith en la primera etapa y ampliará de forma sustancial la etapa superior.
Distinguir ambos vehículos evita atribuir a Pathfinder las prestaciones de Block 2. La misión de 2027 pretende acreditar la arquitectura y transportar cargas de menor tamaño; las 15 toneladas corresponden al sistema posterior. El salto entre ambos deja claro que la financiación cubre una familia de vehículos y no solo la preparación de un cohete ya terminado.
Lo que aún debe demostrar Stoke Space
La reutilización total puede reducir el hardware que se pierde en cada misión, pero no permite afirmar todavía un coste concreto por kilogramo ni que el gasto marginal se limite al combustible. Recuperación, inspecciones, mantenimiento, personal, infraestructura y amortización seguirán formando parte de la operación, y la empresa no ha publicado una tarifa comercial verificable para Nova.
Los hitos que permitirán evaluar la promesa son más concretos: completar la integración de Pathfinder, alcanzar la órbita, recuperar las etapas y repetir el proceso. Si esos pasos se cumplen, Stoke ofrecerá una alternativa diferenciada en el mercado de lanzadores medianos. Hasta entonces, los 1.000 millones financian una hoja de ruta ambiciosa, no una economía de lanzamiento ya demostrada.




