Apple exige revisar las pruebas forenses y el hardware secreto de OpenAI
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Claves de la noticia
- Apple reclama acceso directo a imágenes forenses de dispositivos vinculados a antiguos empleados que ahora trabajan en OpenAI.
- La petición incluye documentos sobre acabados metálicos, gestión de energía y batería del futuro dispositivo de OpenAI.
- OpenAI considera excesivo el alcance, propone un perito neutral y sitúa el lanzamiento no antes de finales de febrero de 2027.
La disputa de Apple y OpenAI por supuestos secretos de hardware ha pasado de las acusaciones generales a una pelea concreta por discos, mensajes y documentación de ingeniería. Un escrito conjunto de 13 páginas expone qué quiere inspeccionar cada parte, quién debería hacerlo y con qué rapidez. El juez todavía no ha decidido quién tiene razón: el documento reúne posiciones procesales enfrentadas, no hechos ya probados.
Tres capas de una misma disputa
El documento 161 del caso 5:26-cv-07078-EJD, presentado ante el Tribunal del Distrito Norte de California, permite separar el conflicto en tres capas. La primera es la custodia de la prueba digital: Apple quiere que sus propios especialistas examinen imágenes forenses ya reunidas por los expertos de los demandados. La segunda es el alcance técnico: solicita registros relacionados con acabados metálicos, gestión de energía y funcionamiento de la batería. La tercera es el calendario, porque ambas partes proponen acelerar el intercambio de información, pero con procedimientos distintos.
Ese detalle supone un cambio sustancial respecto al frente judicial entre Apple y OpenAI ya conocido. En septiembre, el debate estaba centrado en la orden preliminar y en si información de antiguos empleados había llegado a OpenAI. Ahora las partes delimitan qué material podría abrirse a examen y reconocen que la discusión alcanza componentes físicos del producto en desarrollo.
Apple propone plazos diferentes según la disponibilidad: cinco días para materiales que los demandados ya hayan recopilado, 14 días para el resto de respuestas y declaraciones dentro de los 30 días posteriores a la producción. Los demandados plantean contestar el descubrimiento ya servido en 21 días y someter las imágenes a un experto forense neutral. La discrepancia no es ya si habrá intercambio de pruebas, sino quién controla la primera lectura y hasta dónde puede llegar.
Una imagen forense no es una carpeta compartida
Una imagen forense es una copia técnica destinada a preservar el estado de un dispositivo o una cuenta. Puede conservar metadatos, archivos eliminados, rastros de acceso y espacios que una copia convencional no refleja. Precisamente por esa amplitud puede incluir también comunicaciones privadas, información médica, documentos privilegiados y secretos empresariales ajenos al pleito.
Apple sostiene que necesita acceso directo porque los expertos de la defensa ya analizaron ese material. Afirma que su perito detectó archivos no localizados y conclusiones incorrectas a partir de ficheros de cero bytes o campos de último uso vacíos. Son afirmaciones de la demandante que deberán probarse. OpenAI y los demás demandados responden que entregar imágenes completas sin filtros proporcionaría acceso desmedido a dispositivos personales y datos propietarios, y prefieren un neutral sujeto a un protocolo acordado.
La diferencia importa más que la etiqueta de “forense”. Un neutral reduce el riesgo de que una empresa vea información competitiva o privada irrelevante, pero introduce una fase para acordar búsquedas, privilegios y responsables. El acceso directo puede acelerar el análisis y equilibrar lo que ya vio la defensa, aunque aumenta el coste de proteger material que no pertenece al caso. Velocidad y minimización de datos tiran aquí en direcciones opuestas.
El dispositivo aparece por sus componentes
El escrito no revela la forma del producto de OpenAI, su nombre ni sus funciones. Sí acota tres áreas que Apple considera relacionadas con sus secretos: acabado de metales, administración eléctrica y batería. Apple argumenta que OpenAI defendió haber desarrollado por cuenta propia sus acabados y colores, y que solo los registros de desarrollo permitirían comprobarlo. También quiere contrastar la afirmación de que una simulación ejecutada por el antiguo empleado Chang Liu no tenía relación con el futuro dispositivo.
La defensa califica la solicitud de investigación prematura y demasiado amplia. Según su versión, Apple pide documentación de cualquier investigación en esas categorías, no solo la correspondiente al primer producto. También señala una asimetría: OpenAI tendría que mostrar secretos propios antes de que Apple identifique con precisión cuáles de los suyos considera apropiados indebidamente.
Hay un dato temporal nuevo entre esos argumentos. Los demandados afirman que ningún dispositivo se enviará antes de finales de febrero de 2027. Eso no constituye un anuncio comercial ni garantiza una presentación en marzo; es un límite mínimo aportado para sostener que el descubrimiento ordinario terminaría antes de que el producto llegase al mercado. Por primera vez, el expediente coloca una frontera pública al calendario: no habrá envíos durante los próximos cinco meses.
De 400 empleados a preguntas acotadas
El desacuerdo también afecta a las personas y herramientas investigadas. Apple busca registros relacionados con el uso de plataformas de IA por Liu después de que la defensa afirmara no haber encontrado pruebas de que emplease archivos confidenciales con ChatGPT, Codex, Claude u OpenClaw. Solicita además conversaciones completas en LINE, documentación sobre entrevistas del grupo de hardware de consumo y dispositivos de varios empleados o antiguos empleados.
OpenAI replica que algunas preguntas podrían alcanzar a más de 400 trabajadores procedentes de Apple y que muchas comunicaciones serían irrelevantes. El contraste explica por qué una orden sobre descubrimiento puede influir en el caso antes de que se examine el fondo: una búsqueda estrecha puede dejar fuera conexiones útiles; una demasiado abierta puede convertir el pleito en una auditoría de la contratación y el desarrollo de un competidor.
Un recuento del escrito deja una conclusión más precisa que la narrativa de espionaje corporativo. Las partes discuten tres áreas técnicas, dos modelos de inspección y cuatro escalas temporales: cinco, 14, 21 y 30 días. El núcleo inmediato es de procedimiento. Ningún párrafo del documento demuestra todavía que OpenAI utilizara secretos de Apple ni que las peticiones de Apple sean abusivas.
La vista dependerá de qué llegue a tiempo
El escrito menciona una vista prevista para el 14 de octubre. Apple sostiene que necesita al menos las imágenes ya recopiladas antes de esa fecha; la defensa replica que la propia propuesta de Apple llevaría parte de las declaraciones más allá de la audiencia. El juez puede autorizar solo un subconjunto, imponer un neutral, mantener el calendario ordinario acelerado o combinar esas opciones.
La resolución tendrá dos efectos separados. En el litigio determinará qué evidencias pueden alimentar la discusión sobre una orden preliminar. En el producto decidirá cuánto de la ingeniería de OpenAI queda expuesto a expertos y abogados rivales bajo protección judicial. La fecha de febrero reduce la urgencia comercial inmediata, pero no elimina el riesgo alegado de que información y diseño se mezclen durante el desarrollo.
El cambio concreto de esta actualización es, por tanto, verificable: la batalla ya tiene objetos, categorías y plazos. Hasta que el tribunal resuelva, las acusaciones sobre archivos, simulaciones y entrevistas deben seguir atribuidas a cada parte. Lo que sí queda documentado es que el futuro hardware de OpenAI ya condiciona un proceso forense meses antes de poder llegar a los usuarios.




