Microsoft acepta diez reglas vinculantes de privacidad y seguridad para la IA en colegios
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Claves de la noticia
- Los distritos estadounidenses podrán incorporar diez protecciones a contratos nuevos o existentes con Microsoft desde el 1 de noviembre.
- Los datos de estudiantes y docentes no podrán usarse para entrenar modelos, venderse ni emplearse en publicidad o perfiles.
- Las decisiones de alto riesgo requieren revisión humana; los asistentes de compañía están prohibidos y las brechas deben notificarse en 72 horas.
Microsoft y los sindicatos AFT y UFT acuerdan un estándar contractual para la IA educativa en Estados Unidos. Prohíbe entrenar con datos de alumnos, exige supervisión humana y fija notificación de brechas en 72 horas.
De principios voluntarios a cláusulas exigibles
Microsoft, la American Federation of Teachers y la United Federation of Teachers han acordado un estándar nacional de seguridad y privacidad para la inteligencia artificial en colegios de Estados Unidos. Su diferencia frente a un código de buenas prácticas es contractual: desde el 1 de noviembre de 2026, cualquier distrito podrá pedir que las protecciones se incorporen a un acuerdo nuevo o existente con Microsoft, sin esperar a una renovación.
El documento completo tiene 31 páginas y organiza las obligaciones en diez principios. Cubre productos de IA diseñados principalmente para estudiantes, docentes y administradores bajo un contrato educativo. Excluye herramientas generales de productividad, colaboración, búsqueda o desarrollo que un centro pueda usar pero que no estén concebidas como producto educativo. Esa definición limita el alcance y evita interpretar que cualquier servicio de Microsoft queda automáticamente incluido.
La exigibilidad es el núcleo del pacto. Si un proveedor incumple, el cliente educativo puede pedir correcciones, pausar el uso o terminarlo según las condiciones. Microsoft se compromete a ofrecer estas cláusulas en todo el país. Otros proveedores pueden adherirse al estándar de la National Academy for AI Instruction, pero el anuncio no significa que ya lo hayan hecho.
Los datos no sirven para entrenar
La primera regla prohíbe usar datos cubiertos —prompts, respuestas, archivos, audio, vídeo, biometría y metadatos— para entrenar, afinar o mejorar modelos. La prohibición también alcanza datos desidentificados o transformados y continúa después de terminar el contrato. Existe una excepción estrecha para seguridad, por ejemplo detectar violencia, abuso o accesos no autorizados, pero el proveedor debe limitar el uso y conservar registros auditables.
Tampoco pueden alimentar publicidad o perfiles
El estándar declara que los datos pertenecen al cliente educativo y a sus estudiantes. No pueden venderse ni utilizarse para publicidad, perfiles o desarrollo de productos ajenos al servicio contratado. Los centros controlan exportación, retención y borrado. Las copias activas y de respaldo deben eliminarse o quedar irrecuperables en un plazo máximo de 180 días, salvo obligaciones legales o conservación de pruebas.
La minimización prohíbe por defecto geolocalización precisa continua, registro de pulsaciones, vigilancia pasiva de atención, perfiles prolongados y biometría. Si existe memoria, el usuario o el centro debe poder verla, borrarla y desactivarla. Son controles concretos para riesgos que aparecen cuando un asistente intenta personalizarse acumulando contexto sobre menores.
La IA aconseja, pero una persona decide
El cuarto principio exige supervisión y explicaciones. Ningún sistema cubierto puede tomar decisiones por docentes o estudiantes sin revisión humana significativa o autorización previa. Las decisiones de alto riesgo necesitan una persona responsable. Los productos deben explicar en lenguaje claro cómo generan respuestas, resumir los datos de entrenamiento relevantes y documentar limitaciones conocidas.
El memorando prohíbe los compañeros de IA dentro del alcance del estándar. También obliga a evaluar funciones capaces de actuar en nombre del usuario y a controlar cambios que aumenten autoridad, memoria o recogida de datos. Un centro recibe aviso de modificaciones materiales y puede impedir que se activen. Esta barrera contra la ampliación silenciosa de funciones es importante porque un contrato puede durar años mientras el producto cambia cada semana.
En seguridad, los datos deben cifrarse, contar con controles de acceso y pruebas independientes. Los incidentes que afecten a datos cubiertos se notifican en 72 horas. Los subprocesadores quedan sujetos a obligaciones equivalentes. El proveedor debe mantener planes de respuesta y corregir fallos; no basta con prometer que el modelo se comportará bien.
Una referencia útil fuera de Estados Unidos, con límites
El acuerdo nace en Estados Unidos y se apoya en sus leyes educativas y de privacidad. No se aplica automáticamente en España ni sustituye al Reglamento General de Protección de Datos, la normativa de menores o el Reglamento europeo de IA. Aun así, ofrece una plantilla concreta para pliegos de contratación: prohibición de entrenamiento, control de retención, supervisión humana, auditoría, portabilidad y salida sin bloqueo del proveedor.
El noveno principio impide cambios materiales sin control y exige formatos de exportación para facilitar el cambio de proveedor. El décimo mantiene las obligaciones de borrado, respuesta a brechas y prohibición de entrenamiento después de terminar la relación. La permanencia reduce el riesgo de que un proveedor conserve datos escolares como activo futuro.
Quedan preguntas prácticas. El estándar depende de que cada distrito solicite e incorpore las cláusulas; anunciar su disponibilidad no equivale a adopción universal. También habrá que comprobar cómo se auditan modelos y subprocesadores, qué excepciones se invocan y si los centros cuentan con personal para ejercer sus derechos. Con todo, convertir compromisos de privacidad en remedios contractuales ofrece una vara de medir más precisa que una lista de principios voluntarios.




