Nothing Headphone (1) Pro llega a España con tres transductores por 349 euros
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Claves de la noticia
- Los Nothing Headphone (1) Pro llegan a la tienda española por 349 euros con tres transductores y cancelación activa de ruido.
- La ficha oficial declara hasta 68 horas sin cancelación y 30 con ella; el Headphone (1) anterior anunciaba 80 y 35 horas, respectivamente.
- El cambio relevante combina un nuevo agudo xMEMS, controles físicos adicionales y más opciones de escucha, con una autonomía declarada menor.
Nothing ha estrenado sus Headphone (1) Pro, unos auriculares de diadema que ya aparecen en su tienda española por 349 euros. La marca cambia la arquitectura acústica de un único transductor a tres vías y añade un interruptor para alternar una ecualización plana. La mejora anunciada tiene una contrapartida verificable: las cifras oficiales de batería son inferiores a las del Headphone (1).
Tres transductores para repartir las frecuencias
El modelo Pro utiliza un transductor dinámico de 40 mm para los graves, otro de precisión de 13 × 8 mm para las voces y un componente de agudos xMEMS de estado sólido. Esta división permite tratar distintas bandas de frecuencia con piezas especializadas, aunque la presencia de tres transductores no demuestra por sí sola una mejora audible. La afinación, el sellado de las almohadillas, el procesamiento y la grabación original siguen determinando el resultado que percibe cada persona.
Nothing atribuye al nuevo motor de graves un 15 % más de pegada y un 26 % más de sensibilidad frente al Headphone (1). Son cifras de laboratorio del fabricante, medidas en condiciones concretas, no resultados de una prueba independiente ni garantías de calidad musical. La página española del producto también anuncia audio de alta resolución por USB-C hasta 24 bits y 192 kHz, además de LDAC por Bluetooth. Conviene separar la capacidad del enlace de la calidad efectiva de una canción o una plataforma de streaming.
El perfil Flat EQ, ajustado con Metropolis Studios, se activa mediante un interruptor físico y reduce la coloración del sonido. Al utilizarlo se desactivan el ecualizador y el modo de transparencia, según explica la compañía. Es una decisión práctica: permite comparar una escucha menos procesada con el perfil habitual sin entrar en la aplicación, pero impide combinar libremente todos esos tratamientos. Hay también perfiles para distintos géneros y un modo espacial con seguimiento de cabeza.
Más cancelación sobre el papel, menos horas declaradas
La ficha anuncia diez micrófonos en total y una reducción de ruido de hasta 46 dB. Nothing advierte en sus notas que ese máximo es teórico y que el resultado depende del entorno. El sello de silicona de 8 mm y las almohadillas de dos capas son parte del aislamiento pasivo: una copa que no ajusta bien puede reducir la eficacia real aunque el algoritmo permanezca idéntico. Las almohadillas son desmontables, lo que facilita su sustitución, pero la empresa no presenta esa característica como una certificación de reparabilidad.
La comparación de autonomía es más clara porque ambos valores están publicados por la propia marca. En la ficha española del Headphone (1) se prometen hasta 80 horas sin cancelación y 35 con ella. Para el Pro se anuncian 68 y 30 horas con códec AAC. Por tanto, el salto al modelo nuevo reduce los máximos publicados en 12 horas sin ANC y cinco con ANC. El cálculo compara promesas comerciales, no mediciones propias, y las condiciones de uso pueden alterar ambas cifras.
Con LDAC, Nothing declara para el Pro hasta 53 horas sin ANC y 28 con ella. No debe enfrentarse ese dato a las 80 horas del anterior como si fuera una prueba homogénea: cambian el códec y potencialmente las condiciones de transmisión. La carga rápida ofrece cuatro horas de reproducción sin ANC tras cinco minutos enchufado, mientras la carga completa por USB-C tarda aproximadamente dos horas. La batería de 1.060 mAh tampoco permite predecir autonomía sin conocer consumo y perfil de uso.
Qué cambia en el manejo y en la compra desde España
Nothing mantiene el rodillo para volumen y reproducción, la palanca para saltar pistas y un botón configurable. Suma el interruptor Flat EQ, una diferencia pequeña en apariencia pero relevante para quien alterna entre edición de audio y escucha cotidiana. La conexión admite Bluetooth 6.1, dos dispositivos a la vez, Auracast para compartir audio compatible, cable USB-C y toma de 3,5 mm. La aplicación Nothing X permite ajustar ecualización y controles en iOS y Android; determinadas funciones vinculadas a teléfonos Nothing requieren su propio sistema.
El peso anunciado es de 327 gramos. La marca afirma que los brazos de titanio pesan un 45 % menos que los del modelo anterior, pero esa comparación afecta a las piezas, no al conjunto completo. Para valorar la comodidad importan también la presión de la diadema, la temperatura de las almohadillas y el ajuste con gafas. Nothing afirma que las nuevas almohadillas son un 50 % más blandas, una medición de laboratorio que tampoco sustituye una prueba de uso prolongado.
La clasificación IP52 ofrece protección limitada frente al polvo y al goteo vertical en ensayos controlados. La propia nota técnica descarta interpretarla como resistencia al agua, a salpicaduras intensas o al sudor abundante. Por eso, el Pro encaja mejor como auricular de escucha y desplazamientos que como opción para ejercicio bajo lluvia. Se entrega con estuche rígido, cable USB-C y cable de 3,5 mm; la tienda española lo muestra a 349 euros, precio que conviene comprobar al comprar porque puede cambiar.
La diferencia verificable frente al Headphone (1) no es una mejora universal: el Pro ofrece una arquitectura acústica y un control nuevos a cambio de menos autonomía declarada. Quien necesite largos viajes sin recargar tiene una razón cuantificable para mirar el modelo anterior; quien valore el agudo xMEMS, la ecualización plana inmediata o Auracast encontrará aquí la propuesta específica del nuevo. La calidad sonora y la cancelación real quedan pendientes de pruebas independientes en condiciones comparables.




