OpenAI reconoce que ChatGPT en Siri rindió por debajo de lo previsto
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Claves de la noticia
- OpenAI afirma en un escrito judicial que la integración de ChatGPT en Apple Intelligence atrajo menos usuarios de los que esperaba.
- El acuerdo firmado en mayo de 2024 era no exclusivo, según la documentación presentada por OpenAI; Apple rechazó una exclusividad inicial de dos años.
- Las cifras decisivas están censuradas: el documento permite evaluar la trayectoria del canal, pero no calcular cuántos usuarios de iPhone usan ChatGPT.
La alianza que llevó ChatGPT a Siri no ha sido la gran puerta de entrada a nuevos usuarios que OpenAI imaginaba. Así lo reconoce la compañía en un escrito presentado en su litigio con X Corp. y SpaceXAI. La revelación, difundida durante la madrugada del 24 de septiembre en Europa, ofrece una rara mirada a las expectativas internas de la empresa, aunque no publica el volumen real de uso.
Una previsión recortada apenas un mes después
El escrito de OpenAI ante un tribunal federal de Texas, fechado el 22 de septiembre, sitúa el lanzamiento de la integración en diciembre de 2024. Para enero de 2025, la compañía ya la consideraba lenta y había reducido su previsión de usuarios activos semanales adicionales con sesión iniciada que esperaba obtener directamente por esta vía. OpenAI también examinó un posible efecto indirecto: personas que conocieran ChatGPT por Apple Intelligence y acabaran utilizándolo por otros canales.
La evolución posterior tampoco cumplió las expectativas que la empresa expone al tribunal. Según el documento, cuando se presentó la demanda antimonopolio en agosto de 2025, la integración rendía muy por debajo de lo previsto. El escrito menciona una comunicación con Apple del 25 de marzo de 2026 en la que OpenAI la seguía calificando de insuficiente. Es una secuencia de evaluación interna de más de un año, no una impresión aislada tras el estreno.
Las cantidades de la previsión recortada y otras métricas aparecen tachadas en la versión pública. Esa censura impide calcular el porcentaje de usuarios que activó la extensión, el volumen de consultas o el impacto en suscripciones. Tampoco permite verificar por cuenta propia el método con el que OpenAI atribuyó altas a la integración. El documento demuestra que la compañía revisó a la baja sus expectativas; no ofrece una serie estadística abierta sobre el uso total de ChatGPT en dispositivos Apple.
Un acceso voluntario dentro de Siri
La función depende de que el usuario configure la extensión y decida cuándo acudir a ChatGPT. La guía actual de Apple para el iPhone explica que Siri puede remitirle preguntas y que el teléfono puede pedir confirmación antes de enviar una solicitud. Es posible desactivar esa confirmación en los ajustes, pero el servicio sigue siendo una opción que el propietario del dispositivo debe habilitar. Esta arquitectura importa para interpretar las cifras del litigio: una integración opcional y mediada por Siri no tiene la misma exposición que una aplicación abierta directamente por el usuario.
La comparación da una conclusión concreta. El bajo rendimiento de la extensión mide un canal de distribución, no la adopción total de ChatGPT entre quienes tienen un iPhone. Una persona puede utilizar la aplicación o la web de OpenAI sin pasar nunca por Siri; a la inversa, activar la extensión no implica convertirse en usuario habitual. El escrito distingue efectos directos e indirectos, pero los datos públicos no bastan para sumar ambos y obtener una tasa global.
La misma separación afecta a la privacidad. OpenAI sostiene en el escrito que, desde mayo de 2025, su acuerdo con Apple le impide entrenar modelos con solicitudes de usuarios que no hayan iniciado sesión en una cuenta de ChatGPT. Para los usuarios con sesión, describe condiciones adicionales de consentimiento o aviso. Apple, por su parte, advierte de que al usar la extensión se envían a ChatGPT la petición, posibles adjuntos y algunos datos limitados necesarios para responder. Conviene distinguir el envío para generar una respuesta del uso posterior del contenido para entrenamiento: son tratamientos distintos y el documento judicial no autoriza a equipararlos.
La exclusividad que Apple rechazó
La demanda sostenía que el acuerdo entre Apple y OpenAI cerraba el acceso de otros asistentes al ecosistema del iPhone. OpenAI responde que pidió durante la negociación una exclusividad recíproca de dos años, pero Apple la rechazó. El texto contractual citado por la empresa define expresamente el pacto como no exclusivo y permite a Apple integrar servicios similares o desarrollar los suyos. Es la lectura que presenta una de las partes en el proceso; corresponde al tribunal valorar su efecto jurídico y la prueba completa.
Esta cronología permite separar dos cuestiones que suelen mezclarse. Una es si Apple se reservó contractualmente la posibilidad de añadir otros modelos; el escrito dice que sí. Otra es si la implementación real favoreció de algún modo a ChatGPT o dificultó a sus competidores, cuestión que no se resuelve solo leyendo la cláusula. El rendimiento comercial del canal tampoco prueba por sí mismo que hubiera, o no, una barrera anticompetitiva. OpenAI lo utiliza como argumento defensivo frente a una supuesta exclusión de gran alcance, pero esa es precisamente la controversia del litigio.
Hay además un antecedente público posterior al acuerdo: en enero de 2026, Apple y Google anunciaron una colaboración plurianual para basar la siguiente generación de modelos de Apple en tecnología Gemini. Esa alianza no significa que la extensión de ChatGPT haya desaparecido ni que Gemini sea el mismo producto dentro de Siri. Sí muestra que Apple siguió una estrategia con varios proveedores y tecnología propia, coherente con la facultad contractual de incorporar alternativas que OpenAI describe.
Qué cambia para los usuarios de España
Para quien usa un iPhone en España, el escrito no anuncia una modificación inmediata del servicio ni una desactivación de ChatGPT. La guía de Apple mantiene instrucciones de uso de la extensión y recuerda que su disponibilidad depende de la región donde opere ChatGPT. También distingue esa extensión de Siri AI, la nueva versión del asistente que Apple distribuye como beta y que, según sus condiciones actuales, no está disponible inicialmente en iOS dentro de la Unión Europea. Confundir ambos productos llevaría a atribuir al pleito una consecuencia que el documento no establece.
El valor informativo del escrito reside en revelar la distancia entre estar integrado en el sistema operativo y lograr que las personas adopten ese acceso concreto. OpenAI ha reconocido que la asociación no produjo por esa vía el crecimiento esperado y que tuvo que ajustar sus previsiones muy pronto. Sin las cifras ocultas, cualquier porcentaje de fracaso sería inventado. Lo comprobable es más preciso: la presencia de ChatGPT en Siri no convirtió automáticamente a la extensión en un canal importante de captación, mientras el alcance total de ChatGPT entre usuarios de Apple continúa sin poder medirse con esta documentación pública.




